Vacunaciones informales



El miércoles pasado, durante el programa Beto a saber, se expuso una investigación del periodista Carlos Paredes en la cual se señalaba que el expresidente Martín Vizcarra habría sido vacunado, junto a su esposa, durante los ensayos de la fase 3 de Sinopharm en el país. Esta noticia pasó desapercibida durante el día de su transmisión y en redes no se hicieron esperar los comentarios señalando que Willax, otra vez, desinformaba a la población. Sin embargo, al día siguiente, otros medios nacionales señalaban también esta información como probablemente verídica. En la tarde del 11 de febrero, Vizcarra se pronunció señalando que, efectivamente, fue vacunado, pero bajo el proceso de la etapa de ensayos. Esta afirmación lo calificaba de voluntario para las pruebas de la vacuna en el Perú y hasta ahí parecía que el ambiente se habría calmado.


No obstante, quedaban dudas sobre el accionar del expresidente debido a que mantuvo oculto este proceso. Había quienes criticaban su falta de transparencia, mientras otros sostenían que estaba en la obligación de informar a la nación de su ofrecimiento como voluntario. En medio de estos comentarios por parte de figuras públicas, el Congreso de la República intentó censurar a la exministra de salud, Pilar Mazzetti, por haber ocultado al país un hecho grave. Esta acción por parte de los congresistas motivó a que la ministra presente en la noche del 12 de febrero su carta de renuncia al cargo, el cual terminó siendo tomado por Óscar Ugarte. Entre críticas al Congreso y aplausos para la recién retirada ministra, la política peruana parecía aclimatarse ante la polémica decisión del expresidente.


Es entonces que el 13 de febrero, la Universidad Cayetano Heredia emite un comunicado en el cual informa que Vizcarra no se encontraba en la lista de voluntarios, lo que desacredita la declaración del exmandatario, en la que calificaba de “valiente” su accionar. Aparte de esta información, el domingo 14 se revela también una situación mayor que ya no involucra solo a Vizcarra, sino también a parte del poder Ejecutivo. Varios funcionarios presentan sus cartas de renuncia al afirmar haber sido parte de los inoculados gracias a unas vacunas que llegaron fuera del lote para los ensayos clínicos.


Asimismo, el actual ministro de salud informó que Pilar Mazzetti era consciente de las vacunaciones dentro del MINSA. Por lo tanto, la situación se torna evidentemente grave ante la falta de transparencia de los funcionarios involucrados. Actualmente, se presume que son más de 50 las personas que formaron parte de esta vacunación informal, que no fue registrada ni comunicada ante alguna otra entidad.


Está demás decir que esta situación va a minar la intención de voto para el expresidente que ahora está postulando al Congreso. Además, la fiscal de la nación, Zoraida Ávalos, comunicó que se ha abierto una investigación contra el exmandatario debido a este proceso de vacunación. La ya resquebrajada política del Perú se sumerge en una nueva crisis, en la que no se sabe bien a dónde irá a parar esta vez. Lo que sí queda claro es que nuevamente los intereses personales priman sobre una población profundamente afectada por la pandemia, la cual parece estar cada día peor ante una segunda ola que no se detiene y sigue golpeando.


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