¿Un fantasma recorre el Perú?



Al inicio del Manifiesto comunista, Marx señalaba que la vieja Europa confabulaba para hacerle frente a un fantasma: el comunismo. Ahora, a menos de un mes para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, parece que la derecha peruana une fuerzas también ante un sujeto que, para ellos, representa precisamente el comunismo.

Tanto los medios masivos de prensa, personajes políticos y artistas locales han expresado su preocupación sobre Pedro Castillo, quien es expuesto como un sujeto sumamente perjudicial para la estabilidad económica y democrática del país. De este modo, se han criticado los discursos del candidato como el cierre del Congreso o la desactivación del Tribunal Constitucional. Asimismo, han aparecido paneles publicitarios que exhiben en avenidas el lema “no al comunismo” y pedidos de concientización para que el pueblo “proteja su libertad”. E incluso Rafael López Aliaga se expresó este sábado pidiendo la muerte de Castillo y de Cerrón.

En este sentido cabe preguntarse entonces, ¿qué tan real es la amenaza de Pedro Castillo? Se debe recordar que entre un dicho como desactivar el Tribunal Constitucional, a su práctica, hay mucho que un simple paso. Tal medida anticonstitucional sería suficiente para una vacancia en caso de que Castillo llegara al poder. Pero, aún si no intentara tal acción y propusiera normas polémicas, sus proyectos de ley tendrían que pasar por el Legislativo que, recordemos, ya tiene por lo menos a 64 congresistas con una posición marcada anti-Castillo. Tanto Alianza Para el Progreso, Avanza País, Podemos Perú y Renovación Popular han declarado abiertamente el apoyo hacia la candidata de Fuerza Popular.

Por ende, un futuro donde Castillo pueda hacer lo que desee es muy poco probable. Aún si se intentara negociar con otras bancadas, alcanzar el voto de 66 congresistas sería complicado. La situación, evidentemente, es al revés cuando se toma el caso de Keiko Fujimori. Sus políticas y propuestas pasarían ágilmente por el Congreso teniendo el respaldo señalado anteriormente. Si bien esto podría comprenderse como un aspecto beneficioso en el sentido de una mayor libertad para ejecutar proyectos, también existen peligros en este punto. Y es que el Legislativo al no ser un adecuado contrapeso para el Ejecutivo, podría permitir ciertas decisiones arbitrarias que no necesariamente beneficien a la población peruana.

Sin embargo, volviendo al caso de Castillo, ya se ha dicho que el Congreso es un órgano que podría controlarlo, pero ¿qué pasa si decide cerrarlo? Esta pregunta ya ni parece ser formulada. Tanto en los medios como en la opinión pública, si Castillo llegara a la presidencia, se transformaría abruptamente en una entidad superior capaz de doblegar al país a su antojo. Ello, sin embargo, no es del todo cierto. A pesar de que sí existen mecanismos para que el presidente cierre el Congreso, el panorama es improbable. Esto porque si nosotros, ciudadanos de a pie, somos conscientes de ello, mucho más lo son los mismos congresistas que ingresarán al parlamento. Por ende, estos evitarían precisamente llegar a darle tal facultad a Castillo. El único caso donde el candidato pueda mantenerse en el poder y cerrar el Congreso de forma anticonstitucional sería con el apoyo de las FF.AA. que, si bien no cuenta con ellas ahora, podría negociar ascensos por lo bajo una vez que haya ganado las elecciones. Ese escenario aún sigue siendo poco probable debido a que, si se intenta comprar a las FF.AA., los generales tendrían que considerar realmente qué les beneficiaría del gobierno de Castillo. Finalmente, lo único certero hasta ahora sobre el postulante de Perú Libre vienen a ser la incertidumbre de su equipo técnico, los intereses de Vladimir Cerrón y un plan de gobierno inaplicable, puesto que resulta ser más un ideario que una elaboración de objetivos capaces de ser alcanzados. No podríamos asegurar entonces que, en un futuro, se llegue al comunismo o incluso al socialismo, pero si Castillo no mejora sus propuestas y no deslinda de Cerrón, estaríamos en un país a la deriva.

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