• Adriana Mendoza

El surrealismo oscuro de Zdzislaw Beksinski

En la madrugada del 2005, el pintor y fotógrafo polaco fue hallado muerto en su departamento de Varsovia. Ironías de la vida, a él le ocasionaba terror el hecho de morir que la muerte per se. Duros golpes de la vida reflejaban el miedo intenso al sufrimiento.


Nació en 1929 en un pueblo al sur de Polonia, Sanok, y su pintura es prácticamente autodidacta. Estudió arquitectura en Cracovia y trabajó en la construcción ocasionalmente.


Es a partir de los años 60 que Benksinski cambia el rubro de su arte y empieza a introducirse en el mundo netamente pictórico. En esta época, el artista se centra sobre todo en la fotografía y el fotomontaje.



La vida misma reflejó lo que sus obras sombrías y tenebrosas representaban en su mundo. Su esposa, Zofia, falleció en 1998 y un año después, su hijo único se quitaba la vida.


La personalidad del pintor era descrita como “agradable y tranquila”. Lo irónico era que Zdzislaw evitaba el arte, casi nunca visitaba museos o exposiciones. Sin embargo, disfrutaba de la conversación y poseía un sentido del humor interesante. Asimismo, por su timidez él eludía los eventos públicos tales como las aperturas de sus propias exhibiciones. Además, se inspiró en la música clásica como el motor principal de sus creaciones, pero no por la literatura, el cine o la labor de otros artistas. Él evitaba el análisis del contenido de su obra y fue especialmente desdeñoso de los que intentaron respuestas simples a lo que significaba.


El 21 de febrero de 2005, Beksiński fue hallado muerto en su apartamento en Varsovia con 17 puñaladas en su cuerpo, dos de ellas fatales. El autor del delito fue Robert Kupiec, el hijo adolescente del conserje del edificio, y su amigo como cómplice, fueron arrestados poco después del crimen. El motivo fue que el pintor se había negado a prestarle dinero a Robert (aproximadamente menos de 100 dólares).

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